Nuestra Filosofía

La manera en que entendemos la comunicación influye profundamente en la manera en que la acompañamos.

Cada niño ya se está comunicando. Nuestra responsabilidad es observar, comprender y responder a esa comunicación mientras creamos oportunidades para que cada niño amplíe las formas en que puede expresarse, conectarse con los demás, participar en su mundo y abogar por sí mismo.

Estos principios guían nuestra manera de acompañar a los niños y sus familias.

Seguimos al Niño

Los niños nos muestran muchísimo acerca de lo que les interesa, lo que los motiva, lo que les brinda seguridad y cuándo están disponibles para conectar con los demás. Nos dejamos guiar por esas señales para crear oportunidades de aprendizaje que sean significativas y atractivas para cada niño.

El juego, el movimiento, los intereses compartidos, la curiosidad y la alegría no están separados del trabajo. Con frecuencia, son el espacio donde ocurre el verdadero trabajo.

Valoramos la Conexión

El desarrollo ocurre dentro del contexto de las relaciones.

Antes de preguntarnos qué habilidad queremos apoyar, consideramos la relación, el entorno y lo que el niño puede estar comunicando a través de sus palabras, acciones, cuerpo o comportamiento.

La confianza y la conexión crean las bases para el aprendizaje, la exploración, la comunicación y el desarrollo.

Honramos Todas las Formas de Comunicación

El habla es una forma de comunicarse, pero no es la única.

Las palabras, los gestos, las señas, el movimiento, las expresiones faciales, los guiones, la Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA), el lenguaje corporal y el comportamiento pueden transmitir significado. Escuchamos al niño de manera integral y apoyamos múltiples formas de comunicación sin considerar una como superior a otra.

Partimos de la Competencia

Partimos siempre de la competencia.

Lo que un niño puede demostrar en un momento determinado no necesariamente refleja todo lo que comprende, piensa, siente o es capaz de aprender.

Nuestro papel es brindar acceso, apoyo, tiempo y oportunidades significativas para que los niños puedan mostrarnos lo que saben y participar de la manera más plena posible en las experiencias y decisiones que les afectan.

Fomentamos el Autoconocimiento, la Autodeterminación y la Capacidad de Abogar por Sí Mismos

Conocerse a sí mismo es una parte importante del desarrollo.

Queremos que los niños desarrollen una mayor comprensión de sus propias fortalezas, necesidades, preferencias, formas de comunicarse, identidades y maneras de experimentar el mundo.

Creamos oportunidades para que puedan tomar decisiones, expresar sus preferencias, establecer límites, pedir lo que necesitan y tener una voz significativa en las decisiones que les afectan.

El autoconocimiento, la autodeterminación y la capacidad de abogar por sí mismos no son habilidades que debamos reservar para la edad adulta. Comienzan desde la infancia, cuando la comunicación de un niño es reconocida, respetada y tomada en serio.

Las Familias Son Nuestras Aliadas

Las familias aportan un conocimiento que ninguna evaluación, título profesional o formación clínica puede reemplazar.

Ustedes conocen la historia de su hijo, sus relaciones, su cultura, sus rutinas, sus preferencias, sus desafíos y aquello que le brinda alegría. Nosotros aportamos nuestro conocimiento sobre comunicación y desarrollo. El acompañamiento más significativo ocurre cuando estas distintas formas de conocimiento se encuentran.

Nuestro papel no es simplemente entregar a las familias una lista de cosas para practicar en casa. Queremos que los cuidadores comprendan la comunicación y el desarrollo de sus hijos lo suficiente como para reconocer oportunidades de conexión, participación y aprendizaje dentro de la vida que ya comparten.

La Cultura y el Idioma Son Parte del Niño

El idioma y la cultura no pueden separarse del desarrollo. Forman parte de las relaciones, la identidad, la vida familiar, el sentido de pertenencia y la manera en que los niños experimentan el mundo.

Comprender a un niño significa comprenderlo dentro del contexto de su familia y su comunidad. Los idiomas, valores, experiencias y prioridades importantes para cada familia son una parte esencial de un acompañamiento significativo.

Mantenemos la Curiosidad

Los niños son complejos. El desarrollo es complejo. Una buena práctica clínica requiere que mantengamos una disposición constante para aprender.

Continuamente examinamos nuestras propias suposiciones, buscamos nuevos conocimientos, escuchamos las experiencias vividas de las personas a quienes servimos, colaboramos entre disciplinas y adaptamos nuestras prácticas a medida que nuestra comprensión evoluciona.

No esperamos que todos los niños recorran el mismo camino.

Los encontramos en el suyo.